de Piertoni Russo.
La generación de los indignados regresa al kilómetro cero, quince años después, compartiendo el mismo malestar que tuvieron los colectivos que cambiaron la historia política y social de España, en 2011.
El aquel entonces, el movimiento social estalló el 15 de mayo, pero no surgió de repente. Millones de parados, recortes sociales, desahucios a diario, fueron los motivos que llevaron a la indignación por una situación económica y social que permitió el nacimiento del movimiento de Los Indignados, que día tras día iba sumando siempre más gente.
Plataformas, movimientos y asociaciones como Juventud sin futuro o Democracia Real Ya convocaron varios eventos en redes sociales y lograron que gente desconocida se juntara en el kilómetro cero de Madrid. Desde febrero de 2011 aquellos grupos empezaron a convocar numerosas movilizaciones en todas las principales ciudades de España.
Este grito de indignación llevó a la convocatoria multitudinaria del 15 de mayo, en la Puerta del Sol de Madrid, donde una gran parte de la sociedad española, especialmente los jóvenes, empezaron a exigir una democracia real ya. La ciudadanía reclamaba un sitio donde poderse manifestar y expresar. Finalizada la manifestación, una multitud de gente, de forma espontánea, decidió quedarse en Sol, en una acampada que duró 28 días, hasta el 12 de junio. Se convocaron asambleas diarias, basadas en la democracia directa, la horizontalidad y el rechazo a las estructuras jerárquicas tradicionales, que permitieron canalizar el descontento social de miles de ciudadanos ante la crisis económica.
Este movimiento provocó un cambio radical en la sociedad española, devolviendo la ilusión a una generación sin futuro, que empezó a activarse para que la sociedad cambiara, rompiendo el discurso impuesto por una sociedad reaccionaria, que sólo proponía un modelo único e tradicionalista.
En 2014 se fundó el partido político de Podemos, que nació tras el impulso del 15-M y rompió el bipartidismo político español. Pero, lo más importante fue devolver el interés de una entera generación por la política, volviendo a ilusionarse y a creer en un nuevo mundo posible.
Con el paso de los años, los desencuentros ideológicos de los fundadores de Podemos llevaron a un fraccionamiento de este partido, que tuvo como consecuencia la fundación de otras formaciones políticas, que provocaron la dispersión del voto de la izquierda. Mientras tanto, la situación política internacional cambió radicalmente, y las extremas derechas empezaron a gobernar o a condicionar el panorama político global. El pueblo de izquierda desapareció de las calles, desmotivado y desilusionado. Los partidos radicales y xenófobos sacaron provecho de esta situación, canalizando el malestar social y aprovechándose del descontento popular y de las carencias de la izquierda.
Sin embargo, en un panorama desolador para los partidos progresistas, en una semana de septiembre de 2026, se encendió un brillo de luz.
El 20 de septiembre, en Alemania, la formación poscomunista Die Linke ganó las elecciones de Berlín, con propuestas radicales para bajar los precios de los alquileres, hasta planteando la posibilidad de expropiar pisos, para hacer frente a la crisis de la vivienda y al aumento de los precios de alquiler.
El 23 de septiembre, en Madrid, una mujer de 87 años, Maricarmen, fue desahuciada de su apartamento, después de haber vivido de alquiler en esta vivienda, durante 54 años. Un fondo buitre compró la vivienda y le subió el precio del alquiler de manera abusiva, imposibilitándola a seguir viviendo en esta. Maricarmen decidió dirigirse al Sindicatos de Inquilinas de Madrid para que le pudieran ayudar. Sin embargo, la empresa que compró la vivienda rechazó todo tipo de negociación. Personalidades del mundo de la cultura se ofrecieron a pagar el alquiler de la vivienda, o hasta comprarla para que Maricarmen pudiera quedarse en el apartamento. Todo fue en vano.
El día 23 de septiembre la policía dispersó de manera violenta a la multitud que se había acercado al portal de Maricarmen para impedir el desalojo, y consiguió echarla a la calle.
En este momento esta mujer se convirtió en el símbolo de lucha contra la especulación inmobiliaria. La indignación popular fue enorme. Se convocó una concentración multitudinaria por las calles de Madrid, por la tarde del mismo día 23. El éxito fue descomunal. El sindicato decidió convocar otra para el día 26 de septiembre, donde acudieron 300.000 personas, de todas las edades. La manifestación acabó en Sol, donde, quince años después, los manifestantes decidieron volver a acampar, exigiendo un decreto que garantizara el derecho básico a la vivienda, una ley adecuada para limitar la especulación inmobiliaria, unos contratos de alquiler indefinidos, y una intervención del Estado en los precios de alquiler.
Madrid volvió a despertar. Sol se llenó de tiendas de campaña, y los jóvenes volvieron a ilusionarse, a convocar asambleas, a creer en el cambio y a llenar las plazas. La capital volvió a ser el centro del cambio y el pueblo de izquierda volvió a creer en sí mismo.
La presión popular fue brutal -hasta se reclamó con fuerza la expropiación de la vivienda por parte del Estado- y al tercer día de acampada la empresa propietaria de la vivienda cedió y ofreció a Maricarmen volver a su casa, con un contrato renovado de larga duración y un alquiler similar a los 500 euros que estuvo pagando hasta el día de su desahucio.
Esta primera victoria se vivió como un brillo de esperanza en una ciudad vendida por su Presidenta a los fondos de inversión de todo el mundo, invitados a participar y exhortados a invertir en la capital, en un foro que tuvo lugar en Madrid, en el mismo día del desahucio de Maricarmen.
El pueblo de la Puerta del Sol no se rindió, y decidió seguir con la acampada, a la espera del decreto de vivienda. El objetivo es seguir en esta lucha. Quince años después, no se trata de formar un nuevo partido político de izquierda, como pasó con Podemos en el pasado. Ahora se necesita volver a unirse, superar las diferencias, y encontrar un candidato y un frente común que puedan frenar el avance de las derechas radicales.
En ámbito internacional, los próximos meses pueden ser cruciales. El 27 de octubre se votará en Israel. El genocida Netanyahu está tocado, quizás hundido, y podría ceder el poder. Una semana después, el 3 de diciembre, en Estados Unidos se celebrarán las elecciones de medio mandato, que podrían limitar los poderes y las decisiones de otro extremista, el presidente Donald Trump.
Puede ser un otoño de cambios. Los sueños parecen imposibles hasta que alguien decide dar el primer paso para hacerlos realidad. Y mientras tanto, el pueblo ha empezado a andar.
de Piertoni Russo. Si quieres leer la entrevista en italiano: https://laturca.org/edie-il-mio-artivismo-e-una-responsabilita-nei-confronti-del-popolo-palestinese/ Una conversación con Edie…
de Piertoni Russo. Belin, pionero del postneocubismo y uno de los referentes del arte urbano…
de Piertoni Russo. Bordalo II es un artista urbano portugués conocido por su impresionantes obras…
de Piertoni Russo. Una entrevista a Pichiavo, los talentosos artistas valencianos que fusionan el graffiti…
de Piertoni Russo. Sus obras están llenando el mundo de color. Okuda nos abre las…
de Piertoni Russo. Es uno de los padres del arte urbano, desde los años ‘80…